lunes, 19 de julio de 2010


El hogar de la familia Martín disfrutaba de una sana y profunda religiosidad. Luís y Celia no han sido elevados a los altares porque sean los padres de la Santa más grande los tiempos modernos. Conociendo en profundidad a esta pareja nos resulta más comprensible la figura de Teresa de Lisieux y su originalidad.

domingo, 11 de julio de 2010

12 DE JULIO: FIESTA DE CELIA Y LUIS!!!


Dios, fuente de todo amor,
Tú nos has dado en los bienaventurados esposos, los beatos Luis y Celia Martín,
un ejemplo de santidad vivida en su matrimonio.
Ellos guardaron la fe y la esperanza
en medio de las tareas y dificultades de la vida de cada día.
Educaron a sus hijos para que llegaran a ser santos.
Te pedimos que su testimonio de vida
sostenga a las familias en su camino cristiano.
Que la presencia de su reliquias entre nosotros esta noche,
nos ayude a caminar siempre haciendo tu voluntad.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Amén.

jueves, 8 de julio de 2010


Esta primacía de Dios en la familia Martín da resultados concretos, no sólo mediante la oración, sino también por su estilo de vida: la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia Católica, el trabajo honesto, la justicia y la caridad en las mismas relaciones con los empleados, la regularidad participación en las peregrinaciones litúrgicos, y el compromiso de los movimientos católicos, especialmente para Luis Martín. Nos ilustra este por un solo punto que todavía nos reta en lo actual actual, es decir, la santificación del domingo. No había trabajo ese día. Dios tiene que ser atendidos primero. Y Zélie Martín parece que su esposo era aún más exigentes que en este punto: "Me digo:" Este es un hombre que nunca ha tratado de hacer una fortuna y cuando se puso de pie, su confesor le dijo que abriera la joyería el domingo hasta el mediodía. No quiso aceptar la licencia, prefiriendo perder grandes compradores Y, además, es rico. "Sólo puedo atribuir la facilidad con la que disfruta de algo más que una bendición especial, y su fiel observancia fruto del domingo." (FC 140)

sábado, 3 de julio de 2010


Basta leer “Historia de un alma” y pasearse por las calles de vuestra ciudad para descubrir los lugares donde Luis y Celia crecieron, donde recibieron su formación humana y cristiana y donde trabajaron : calle San Blas : Celia como encajera (¡y qué encajera !) ; calle puente Nuevo : Luis como relojero-joyero. Aquí prof ...undizaron su fe y su deseo de entregarse al Señor. Pero Dios tenía otros proyectos sobre ellos y, un día, en el puente San Leonardo, se cruzaron sus vidas, se conocieron y se amaron.

miércoles, 30 de junio de 2010

El punto de Alencon


Fue hacia 1664 cuando comenzó en la Ciudad de Alencon la fabricación de los célebres encajes que toman el nombre de "Punto de Alencon". El ministro hizo traer de Venecia una treintena de hábiles obreras para lanzar la empresa.

El Punto de Alencon se confecciona con hilos de lino de extremada finura sirviéndose de agujas, casi imperceptibles, combinadas con el hilo. Se hace totalmente a mano.

Había en Alencon escuelas profesionales para iniciar a las jóvenes en el trabajo de los distintos puntos. En los pensionados e instituciones se daban cursos con la misma finalidad, a fin de desarrollar esta industria que hacía famosa a la ciudad.

En la dirección de su oficina, Celia Guerin recibía a las obreras, les repartía el trabajo y las controlaba; ella trabajaba personalmente el tul, reparando con gran habilidad los desgarrones que inevitablemente se producían, a lo largo de todas las manipulaciones de las obreras, y reponía si era necesario el ensamblaje.

El papel de Luis Martin era escoger los diseños, que hacía componer con gusto pues era un artista. Para este trabajo precisaba viajar con frecuencia a París, donde se ocupaba igualmente de los suministros y de los encargos que hacían las tiendas. Además se reservaba la perforación de los dibujos en el pergamino, trabajo bastante duro, que se realizaba en un cojín, con agujas especiales.

Una vez casados, Celia transfiere su "oficina" a la casa de su marido. Por su trabajo laborioso, coronado de éxito, se encuentran bastante desahogados económicamente hablando. Luis posee una casa con jardín, aspi como la propiedad llamada "el pabellón"; además de los fondos del comercio de la relojería aporta 11 000 francos (que coresponden a unos 75 000 dólares americanos a principios de 1995). Celia lleva como dote y como fruto de sus ahorros personales alrededor de 5 000 francos.


fuente: therese.com.mx

miércoles, 23 de junio de 2010


El matrimonio es la primera escuela del amor de Dios en la vida de la mayoría de los niños, de los futuros predicadores, como lo fue en el caso del Matrimonio entre los beatos Louis y Zélie Martin, los padres de una Patrona de Misiones, Sta. Teresita de Lisieux, que se casaron en 1858. Fueron el segundo matrimonio beatificado.

Como si la santidad no fuera suficiente, también dieron muestra de “equilibrio psicológico y progreso material” en sus vidas. Afrontaron dificultades como la pérdida de cuatro hijos en la infancia con serenidad y por sus ingresos eran una de las familias más privilegiadas de su ciudad. Falleció la Bta. Zélie en 1877 y el Bto. Martin se mudó a una residencia grande en Lisieux, en la que continuó formando a sus cinco hijas, manteniendo alejada la influencia de su sociedad, y también pudo así llevar a su hija menor a ver al Papa cuando ella quiso hacerse carmelita antes de la edad permitida. Las cinco hijas se consagrarían al Señor a través de la vida religiosa.

Lo que más les distinguía era que Dios formaba parte del Matrimonio, de sus vidas. La ventaja de esto es incalculable y sólo se podrá apreciar bien en la eternidad.


infocatólica.com

miércoles, 16 de junio de 2010


"Ellos no fueron sencillamente instrumentos que transmitieron la fe, como un acueducto que transporta agua, sino que el depositum fidei, el depósito de la fe lo transmitieron y enriquecieron con su experiencia personal de la misma, de la esperanza y de la caridad. No transmitieron la fe como algo tradicional, fragmenta ...rio, sino como algo vivo. La suya no fue una fe como la herencia que dejan los fallecidos y que se recibe después de la muerte ; no, por el bautismo injertaron a sus hijos en la corriente viva y vital de la Iglesia, no sustituyendo a la Iglesia, sino con la Iglesia, y en la Iglesia, con la que colaboraron en armonía perfecta".

Fuente: cardenal José Saraiva Martins