Palabras tomadas de la homilía del Cardenal José Saraiva Martins el día de la beatificación de Luis y Celia: "Mientras leía la carta apostólica del Santo Padre pensaba en mi padre y en mi madre; y en este momento quisiera que también vosotros pensarais en vuestro padre y en vuestra madre, y que juntos diéramos gracias a Dios porque nos ha creado y nos ha hecho cristianos a través del amor conyugal de nuestros padres. Recibir la vida es algo maravilloso, pero, para nosotros, es más admirable aún que nuestros padres nos hayan conducido a la Iglesia, la única capaz de hacer cristianos. Nadie puede hacerse cristiano por sí mismo".
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Los Martin no son santos por haber dado vida a una santa, sino por haber aspirado a la santidad como pareja. Eran guiados por un deseo recíproco, ambos poseían el deseo de observar la voluntad de Dios en la vida que vivían y la obediencia a Su mandato: “Sed santos porque yo soy santo”. Luis y Celia Martin eran la tierra fértil y rica en la que nació Teresita y vivió durante quince años antes de convertirse en “la santa más grande de los tiempos modernos”. [Pío X]
viernes, 11 de noviembre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
Testigos de la alegría de creer y de vivir en Cristo
En su última carta, dirigida a su hermano, algunos días antes de su muerte, Celia escribe: “¿Qué quieres?
Si la Santísima Virgen no me cura, es por que mi hora ha llegado, y que el buen Dios quiere que descanse en otro lugar que no sea la tierra…” Luis, por su parte, ve salir a cada una de sus hijas hacia la vida religiosa. Se arriesga a encontrarse solo, pero no quiere retenerlas para sí mismo. Vive la situación de Abraham a quien Dios le pide su hijo. Tras la entrada de Teresita en el Carmelo alguien le dijo que no tenía nada que envidiar de Abraham, a lo que responde rápidamente. “Sí, pero, lo confieso, hubiera elevado lentamente la espada, esperando al ángel y al carnero”.
Sí, Luis y Celia Martin quieren seguir a Cristo que toma el camino del don total de sí mismo y saben por la fe la fecundidad que contiene tal don.
Contemplando su vida, vemos bien cómo es en la oración, en la Eucaristía, en una vida eclesial regular y en una atención muy realista a los demás, de donde sacan, en el día a día, el dinamismo de su don de sí.
De esta manera, son los testigos de la alegría, de la verdadera alegría, la de creer y de vivir en Cristo.
martes, 11 de octubre de 2011
Qué es lo que fascina de los esposos Martin? ¿Qué mensaje deja esta familia a la Iglesia y a la sociedad?
Sin duda fascina la valentía de esta familia que, después de diecinueve años de matrimonio, ante la crisis económica que afligía a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, halló la fuerza de dejar Alençon y trasladarse a Lisieux, como tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, "emigrantes" en busca de lo que pudiera hacer más bella la vida y concreta la esperanza. Hay una belleza que emana de su trabajo artesanal emprendedor: Luis Martín, como relojero y joyero; y Celia Guérin, como pequeña empresaria de una taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad. Su casa no fue una isla feliz en medio de la miseria, sino un espacio de acogida, comenzando por sus obreros.
sábado, 10 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
Cada mañana y cada noche rezaban en familia; observaban el domingo y las fiestas de la Iglesia atentamente. Luis era un líder en la adoración nocturna de la Eucaristía. Celia, siempre la última en ir a la cama, muchas veces estaba despierta hasta casi la medianoche. Había muchas exigencias de su tiempo, pero ellos lo daban generosamente para servir a Dios y al prójimo.
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