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sábado, 8 de enero de 2011

Leonia -notas cronológicas-


03.06.1863 Nacimiento de Leonia, tercera hija de los Martin, en Alençon.
23.05.1875 Primera Comunión en Ntra Sra de Alençon.
18.06.1877 Acompaña a su madre enferma a Lourdes con María y Paulina.
03.10.1881 Termina sus estudios en las Benedictinas de Lisieux donde había estado como pensionista. Tiene 18 años.
13.05.1883 Curación milagrosa de Teresa por la Virgen en presencia de Leonia.
14.06.1884 Madrina de confirmación de Teresa.
07.10.1886 Durante una estancia del Sr. Martin y sus cuatro hijas en Alençon, primer ensayo de vida religiosa en las Clarisas. Sólo estará dos meses.
16.07.1887 A los 24 años entra en la Visitación de Caen.
06.01.1888 Leonia deja la Visitación de Caen donde ha permanecido solo seis meses.
10.01.1889 Asiste a la toma de hábito de Teresa con el Sr Martin y Celina.
12.02.1889 El Sr. Martin es internado en el Buen Salvador de Caen donde estará más de tres años. Leonia y Celina lo visitan regularmente.
24.06.1893 Segunda entrada en la Visitación de Caen.
06.04.1894 Toma de hábito con el nombre de Sor María Dositea.
20.07.1895 Después de dos años en la Visitación de Caen Leonia, de 32 años, vuelve a Lisieux donde vive con los Guerin en Lisieux.
17.07.1897 Ultima carta de Teresa a Leonia en la que le asegura que será visitandina.
04.10.1897 Entierro de Teresa. Leonia preside el duelo.
28.01.1899 Tercera entrada de Leonia en la Visitación de Caen a los 35 años y medio. Será la definitiva.
30.06.1899 Nueva toma de hábito de Leonia, esta vez con el nombre de Sor Francisca Teresa, en la Visitación de Caen.
02.07.1900 Profesión en la Visitación de Caen.
08.1910 Leonia es testigo en el proceso informativo de la Causa de Beatificación de Teresa, en Bayeux.
09.1915 Encuentro de las tres hermanas en el Carmelo de Lisieux con motivo del Proceso Apostólico de la Beatificación de Teresa.
29.04.1923 Beatificación de Sor Teresa del Niño Jesús.
16.06.1941 Muere en la Visitación de Caen a los 78 años.
11.03.1945 La urna de las reliquias de Teresa llega a la Visitación de Caen a la vuelta de los actos que tuvieron lugar en París, en honor de Santa Teresita, Patrona de Francia, para visitar los restos mortales de Leonia en la cripta. Desde hace unos 15 años, esta cripta está abierta a los numerosos peregrinos que vienen a rezar ante la tumba de Leonia
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martes, 25 de noviembre de 2008

HIJOS : Paulina


Notas cronológicas de la vida de SOR INÉS DE JESÚS -Paulina-

07.09.1861 : Nacimiento de Paulina, segunda hija de los Martin.
08.09.1861 : Bautizo en la iglesia de Saint-Pierre de Montsort.
10.1868 : Paulina y María entran como pensionistas en la Visitación de Le Mans, donde está su tía, Sor María Dosithée.
02.07.1874 : Paulina hace su primera comunión en la capilla de la Visitación. Sueña que será visitandina.
1875 : Al terminar María sus estudios, Paulina se queda sola en el pensionado. Correspondencia regular entre Celia Martin y Paulina.
01.08.1877 : Paulina deja el pensionado de la Visitación.
28.08.1877 : Después de la muerte de la Sra Martin, Teresa decide : "Mi mamá será Paulina!"
16.02.1882 : En la catedral de S. Pedro, en la capilla de Ntra Sra del Carmen, Paulina siente la vocación de entrar en el Carmelo.
02.10.1882 : Paulina entra en el Carmelo de Lisieux y toma el nombre de Sor Inés de Jesús.
06.04.1883 : Paulina pronuncia sus votos perpetuos en las manos de la fundadora del Carmelo de Lisieux, M. Genoveva de Santa Teresa..
08.05.1884 : Pauline prononce ses voeux perpétuels entre les mains de la Fondatrice du Carmel de Lisieux, Mère Geneviève de Sainte-Thérèse.
20.02.1893 : Es elegida priora por primera vez. El 21 de marzo de 1896 será sustituida por M. María de Gonzaga.
Invierno 1894 : Ordena a Teresa escribir sus recuerdos de infancia.
junio 1897 : Propone a M. María de Gonzaga, editar los escritos de Teresa.
19-20 octubre 1898 : Publicación de "Historia de un alma". A ella se debe gran parte de la preparación del libro.
1902 : M. Inés vuelve a ser priora.
1909 : En el momento en el que se prepara el Proceso de Teresa, Sor Inés de Jesús es reelegida priora.
1923 : Pío XI la confirma priora de por vida. M Inés dedicará toda su vida a difundir la vida de Teresa y su doctrina en el mundo.
07.06.1944 : Los bombardeos devastan Lisieux. El superior de la Misión de Francia pide a la M. Priora que las Carmelitas abandonen el monasterio y se refugien en la Cripta de la Basílica..
27.08.1944 : Después de ochenta días vuelven al Carmelo que no ha sufrido las consecuencias de los bombardeos, milagrosamente.
01.1949 : Sufre una congestión pulmonar.
28.07.1951 : Muere a la edad de 90 años.
01.08.1951 : Solemnes exequias bajo la presidencia de Mons. Picaud, Obispo de Bayeux y Lisieux.
En alabanza de Cristo, amen!

martes, 18 de noviembre de 2008

HIJOS : Leonia, sus ultimos dias


A principios de 1941, sor Francisca Teresa abandona su celda para ir a la enfermería, escribiendo esto a sus hermanas:

«Me voy a la eternidad, ¡qué felicidad!... Lo único que tengo sano son los ojos, el corazón y la cabeza, gracias a Dios, pero todo puede tomarlo, porque todo es de Él. Todo lo dejo, incluso mi pequeña y pobre inteligencia».

Durante la noche del 16 al 17 de junio, abandona apaciblemente este mundo en presencia de su superiora, la madre María Inés Debon, que la bendice y la besa de parte de sus hermanas.

En el transcurso de sus 78 años de vida, de los cuales pasó 43 en la Visitación, Leonia conoció multitud de pruebas: sentimientos de inferioridad, fracasos, tinieblas, sufrimientos físicos, tentaciones interiores de rebelión...

Pero aquella niña "inadaptada" de la que nada humanamente se podía esperar se convirtió, mediante la poderosa acción del Espíritu Santo, en una "santa". Todavía recientemente, la madre María Inés Debon, su última superiora, daba testimonio de su bondad, de la sencillez y del recogimiento voluntario de aquella niña difícil de Alençon que llegó a ser, con su esfuerzo y por la gracia de Dios, una consumada salesa.

Esa transformación moral es uno de los éxitos más hermosos del "caminito" de Santa Teresa del Niño Jesús, para quien la santidad es una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra debilidad y confiados hasta la intrepidez en su bondad de Padre

(cf. Novissima verba, 3 de agosto de 1897).

A partir de la muerte de sor Francisca Teresa, se propagó rápidamente un impulso de simpatía universal hacia ella. Procedentes de todas las partes del mundo, llegan a la Visitación de Caen peticiones de intercesión, así como agradecimientos por gracias recibidas.

La que tantas preocupaciones causó a sus padres se ha convertido en el recurso de quienes tienen dificultades a la hora de educar a sus hijos.

«¡Oh, Señor!, escribía sor Francisca Teresa, poca brillantez has puesto en mi vida; haz que, como tú, me dedique a los valores auténticos, despreciando los valores humanos, para estimar y desear solamente lo absoluto, lo eterno, el amor de Dios a fuerza de esperanza».

Estas palabras están inspiradas en el libro de la Imitación de Cristo, que ella leía con frecuencia:

«Señor y Dios mío, tengo por gran beneficio tuyo no poseer muchos de esos dones de apariencia y que son motivo de alabanzas y de admiración por parte de los hombres. Y así, al considerar uno su indigencia y su abyección, lejos de sentirse abatido, lejos de sentir pena alguna o tristeza, más bien siente dulce consuelo y gran alegría; porque tú, Dios mío, elegiste a los pobres y humildes y a los desheredados de este mundo para que fueran familiares y domésticos tuyos»

Toda la vida de humildad de sor Francisca Teresa
está presente en esas pocas palabras.

lunes, 17 de noviembre de 2008

HIJOS : Leonia


El 28 de enero de 1899, Leonia ingresa definitivamente en la Visitación de Caen, a la edad de 35 años.

Toma el hábito religioso el 30 de junio de 1899, recibiendo el nombre de sor Francisca Teresa. Las recomendaciones de San Francisco de Sales están presentes en su pensamiento:

«Practiquemos esas pequeñas virtudes propias de nuestra pequeñez: la paciencia, el auxilio al prójimo, el servicio, la humildad, la dulzura, la afabilidad, la tolerancia de nuestra imperfección...

Porque no son nuestras grandes obras lo que agrada a Dios, sino el amor con que las realizamos».

La salud de sor Francisca Teresa sigue siendo muy delicada, de tal modo que las erupciones de eczema le cubren en ocasiones todo el cuerpo.

Un día escribe: «El eczema me reviste de un cilicio desde la cabeza hasta los pies, con picores que me impiden conciliar el sueño, y si por desgracia me rasco, aunque sea un poco, siento verdaderas quemazones. Creo que me ocurriría lo mismo si estuviera en el purgatorio, así que ofrezco mis sufrimientos por todas las grandes causas que afectan especialmente al corazón de nuestro Pontífice y Padre bienamado (el Papa). Todos esos deseos de apostolado me ayudan, finalmente, a ser generosa».

Sufre, además, de constantes migrañas, de dermatosis en el cuero cabelludo, de uñeros, de frecuentes crisis intestinales, de reumatismo, etc.

En 1930, sor Francisca Teresa está muy grave y recibe los últimos sacramentos. «La enferma está verdaderamente en manos de Dios, y salgo totalmente edificado de la conversación que he mantenido con ella», escribe monseñor Suhard, por entonces arzobispo del lugar.

Pero, poquito a poco, consigue reponerse.

Escribe lo siguiente a Celina:

«Ya no consigo aclimatarme a esta triste tierra. Todo me resulta fastidioso y lleno de hastío; reza por esta pobre cobarde, pues en realidad es pura cobardía no querer sufrir por Dios, agraviado hoy más que nunca... Me aferro tanto como puedo a su voluntad, que amo y deseo por encima de todo, pero todos mis pobres esfuerzos resultan infructuosos y me dejan a menudo en un sufrimiento indecible».

No obstante, aquellos padecimientos van acompañados de profundas alegrías. ¡Qué enorme sorpresa cuando se entera de que están canonizando a Teresa!, y escribe: «Teresa era muy buena, ¡pero hasta el punto de canonizarla...!».

El 29 de abril de 1923, el Papa Pío XI la proclama solemnemente beata. Más tarde, el 17 de mayo de 1925, se produce la canonización. Para las grandiosas ceremonias de aquel día, se ha invitado a Roma a las cuatro hermanas Martin, pero las cuatro prefieren el silencio y la discreción del claustro.

«Soy mucho más feliz aquí que estando en Roma, escribe sor Francisca Teresa, prefiero estar en último lugar... Lo más conveniente es el silencio... Pero todo eso, gracias a Dios, lejos de deslumbrarme, me sigue produciendo nostalgia del Cielo»